DIEZ DICIEMBRES

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Foto: huelvacofrade.com

Para ‘El Palquillo’, el final de año no es tiempo perdido y si no lo saben les contamos el porqué. Cuando la vida da oportunidades de recuperar la historia de un amor, no subirse a ese tren es ser egoísta, es pensar en el camino fácil, siendo lo difícil empezar a caminar aunque sea derribando muro tras muro e incluso construyendo un espacio nuevo, creando una etapa nueva para la propia historia.

El 27 de noviembre, día de la Medalla Milagrosa, no es un día cualquiera para una de las devociones históricas más antiguas de la ciudad. Ese día se renovaba hace años el voto de fe que Huelva le hizo a una de sus entonces devociones más predilectas en el siglo XVII, la Purísima Concepción de María. Ese día nacía su Hermandad en un templo casi cinco veces centenario.

La historia de un sueño trabajado, nacido en el exilio de la reconstrucción de una Parroquia a la que ahora tanto reclaman muchas personalidades y algunas hermandades para actos ilustres fuera o dentro de ésta, inclusive con un programa de actos conmemoratorios vacío de contenido, sentido y de forma, olvidando el pasado aunque sea el más reciente. Lo dicho, la historia del amor basado en el trabajo que a pesar de los palos en la rueda llegó a ser Hermandad y este año cumple su primera década.

Estamos en un momento en el que las hermandades celebran todas las efemérides posibles, y si no cuadra con el típico “no sé cuánto y cinco” o cosas  por el estilo, siempre viene el consejo y nos puede sorprender con el ochenta aniversario a celebrar el próximo año. Pero créannos, los primeros diez años nunca se vuelven a cumplir y son los que marcan el horizonte en la actualidad y posiblemente marquen los que vendrán.

El trabajo por rehacer una devoción, primero trabajando por la reapertura de la Parroquia de la Concepción, crear el mundo de las glorias, regalarle una festividad que fue siempre suya a la ciudad y llenar Huelva cada 8 de diciembre con un amor que haga que todo vaya rodado han sido unos retos más que superados en estos primeros diez años de vida.

Esa vida que de la mano de don Antonio Bueno fue tan fácil; esa vida que puso en el camino de la Hermandad a otras muchas hermandades de penitencia y gloria dispuestas a colaborar en el inicio de ese camino, con enseres y con sus propias casas, que también en ese camino puso a personas que nunca olvidaremos; o esa vida que trajo la Imagen procesional salida de las manos de Mario Moya que siempre mantuvo cerca a Enrique Bendala para que este sueño nunca dejara de tener nuevas metas. Esa vida que significaba traer a la primera Hermandad que defendió la Pureza de María, la sevillana Hermandad del Silencio, para que amadrinase la ilusión de las ilusiones; esa vida que tenía que llevar la música de la Banda del Maestro Tejera y que con la voz de “Afri” llevara a la Virgen ante sus predilectas hijas, las Hermanas de la Cruz, quienes la acogieron como a esa Madre que siempre esperaron; esa historia que se ponía a disposición de la Hermandad el recuperar la devoción y el amor a María en el templo de sus templos.

Esta Hermandad da la oportunidad a muchos de marcar en rojo la parte del calendario que va del final de noviembre al principio de diciembre, nos permite vivir una cuaresma al final del otoño, nos hace aún más floridos los mayos y convierte en blanco y celeste todo aquello que toca.

Hablamos de esa devoción que nos enseñó a querer a la Virgen a otro compás, al compás de las glorias, al compás que marcan las campanas de la Concepción, al compás de hacer una primavera cada diciembre al lado de la Virgen.

¿A donde vamos?

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Este mes de octubre que está dando sus últimos coletazos nos ha traído muchos aniversarios y efemérides. Alguna de ellos no de postín ni mucho menos, pero sí nos indican la situación actual que vive nuestra ciudad en lo que se refiere a Semana Santa.

El Palquillo habla poco, pero cuando habla el pan alcanza cotas tirando a altas en algunas ocasiones, muy a nuestro pesar. Tras hablar bien de la Hermandad del Perdón y de la Esperanza por la celebración de sus aniversarios y actos importantes, toca un baño de realidad. Sí, un abrir los ojos ya que parece que aquí nadie tiene el más mínimo interés por hacerlo.

Cuando hablamos de malas efemérides hablamos de ese año que se ha cumplido desde la frustrada procesión magna y de todo lo que ocurrió, lo poco que transcendió y lo mal que se hizo todo por parte de todos, además de la lamentable imagen que se dio a todas las personas que vinieron a nuestra ciudad a disfrutar de un día que acabó siendo bochornoso para nuestra Semana Santa y de todos aquellos que lo presenciaron por televisión, que aunque algunos no se lo crean, las televisiones locales onubenses también se pueden ver fuera de la provincia y así poder tener constancia de lo que está ocurriendo.

De la Magna saltamos a otra efeméride importante, ya que la Magna es hasta el momento el único hecho realizado y por lo tanto expuesto al conjunto de los cofrades onubenses por el Consejo de Hermandades, eso y su página Web. A lo que íbamos: Dos años han pasado, más de 700 días de gracia –y miren que se acostumbra a dar 100– para que desde aquí hablemos de que el mundo no ha cambiado. La “normalidad” que tanto se nos vendió, incluso en nuestra propia casa, no es tanta, ya que esa comunicación y apertura que se nos prometía parece haber quedado en agua de borrajas. Le quedan otros dos años a esta Junta del Consejo, que de la mano de un nuevo vicario para la Celebración de la Fe, que falta hacia, encara esos estatutos que recuerdan al Estatuto Catalán, por su difícil tramitación.

La nueva sede o la no sede, el descalabre horario en la Carrera Oficial (en lo que en Huelva tardan en pasar cuatro cofradías por Carrera Oficial pasan en Sevilla 6 y con el doble, triple o cuádruples de nazarenos), el independentismo de la Hermandad del Nazareno con la aceptación de la ausencia de Carrera Oficial y un aniversario tan remarcado como el LXXX aniversario del Consejo de Hermandades y la realización de un besamanos de las dolorosas de nuestra ciudad. No es que vayamos dando tumbos, es que vamos andando de costero cual misterio del Polvorín, y miren que por allí hay marejada en su lunes.

Por si todo esto fuera poco, tenemos también un Ayuntamiento metido de por medio, poniendo trabas a las hermandades para la realización de sus verbenas para sacar cuatro mísero duros. Entendemos que el Ayuntamiento esté adaptado a su propia inactividad, pero para un sector que se mueve en Huelva para tener sus propios recursos como es el de las hermandades y cofradías, parece mentira que pongan trabas, cuando las Colombinas podría titularse “Feria de Hermandades y Discotecas y  Morrayas Varias”.

Y a todo esto con hermandades que no sabemos cuándo van a echar a andar, o salir de su inmovilidad, con sectores dentro de algunas que sólo están allí con el fin de obstaculizar, molestar y no aportar, creando situaciones imposibles, máxime cuando el futuro en muchas hermandades está más que en el aire con unas normas diocesanas orientadas a las hermandades donde sí puede haber relevo de personas porque las hay, hermandades de las llamadas grandes, no apelando a su categoría sino a su volumen en muchos casos. ¿Y en las pequeñas qué pasa?, ¿firmarán en el Obispado dispensas como pipas con eso de no poder estar más de ocho años en una Junta?, ¿hacemos normas hoy en día que no son aplicables ni para hoy mismo?

Desde ‘El Palquillo’ no entendemos la sinrazón de las nuevas normas, aunque la sinrazón es lo habitual por estos lares, y eso que aquí, por entender hasta entendemos y apoyamos la realización de esos cursos de formación, pero si se le diera sentido y contenido, algo que por ahora no ha pasado.

Esa incomprensión a ciertas normas es la misma que tenemos cuando vemos a sacerdotes por las parroquias de nuestra ciudad que día tras día tienen como máxima aspiración poner palos en las ruedas a las hermandades, por eso nos preguntamos: ¿esto va en la Pastoral del Obispo para este curso?, lo del ordeno y mando en mi parroquia. ¿Aquello de que “un párroco manda más que un obispo” no se va a acabar nunca? ¿No se plantean que están jugando o mejor dicho, maljugando con la devoción y el trabajo de las personas? Parece que no.

Y por último, terminamos con el “ria pitá” de este octubre palquillero: Terminamos el 2014 y… claro, después vendrá el 2015. ¿Qué pasará en el 2015?, ¿elecciones municipales? Sí, pero son el Domingo del Rocío, así que pierden importancia. Y otra cosa… Sí, sí, todavía tenemos para más en esta ciudad: el V centenario de una iglesia que probablemente es la primera en el orbe cristiano dedicada a la Purísima Concepción. Un V centenario que, aunque algunos no lo piensen, tiene importancia, por supuesto que la tiene. Podrán preguntarse sí ya se habrán organizados actos extraordinarios ante este importantísimo aniversario, no para Huelva sino para su Diócesis. Pues sí, la coronación primero diocesana y después canónica de Nuestra Madre y Señora de los Dolores, primero austera y dentro del templo, pero al final por motivos de seguridad  en la plaza de las Monjas de la capital, ¿es posible entender algo? Parece que no. ¿Y nada más? Pues nada más hasta la fecha, desde la Parroquia de la Concepción y el Obispado eso es lo que hay, además de una completa desinformación por parte de las tres hermandades de penitencia y una de gloria de la titular de la parroquia nada menos, hacia lo que será el V Centenario, con una competición de haber que imagen preside el Vía Crucis oficial del Consejo desde el seno de la propia parroquia.

¿Tan difícil era haberse sentado hace unos meses y hacer un proyecto conjunto en el que todas tuvieran protagonismo y engrandecieran la efeméride? Y la titular de la parroquia, cuya hermandad impulsó de sobremanera la reapertura del templo en el año 2006, ¿no tiene el protagonismo desde el seno de la parroquia para hacer el 8 de diciembre de 2015 una fiesta para toda la Diócesis?, ¿tendrá que seguir trabajando sola, como me consta que ya lo hace, como ya hiciera en el año de su fundación el 2004 en el cincuentenario de la Diócesis?

Lo dicho, ¿a dónde vamos?

La Esperanza, siempre la Esperanza

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Huelva se encuentra a tan solo días de tener a una de sus señas de identidad por las calles, de presumir de devoción, de amor, de historia, de entrega a la Santísima Virgen en la advocación de la Esperanza, una Esperanza que le hace falta a esta ciudad como el comer, una Esperanza que cada Miércoles Santo renueva el voto de ser historia de Huelva.

75 años son muchos y no son nada comparado con lo que la Esperanza le da a Huelva desde que saliera de las manos de Gómez del Castillo. La Esperanza es esa historia de amor que todos tacharían de amor imposible, pero con la lucha de los pretendientes todo llega a su ser, porque ese amor imposible era abandonar su barrio, tener que recorrer hasta una casa baja de la calle Fernando el Católico o ir a la Catedral cuando no quedaba otra.

La Esperanza era sobreponerse a las circunstancias de la vida con el trabajo y el amor de sus hijos. Esa ha sido la Esperanza en Huelva y por ello tiene la medalla de esta ciudad desde 1994, por eso fue la primera dolorosa coronada de la diócesis y por ello vive bajo el amparo de una hermandad más que centenaria que cada Semana Santa va verdeando capirotes por la que para ‘El Palquillo’siempre será la calle Padre Andivia.

El próximo cuatro de octubre, la Hermandad de la Esperanza vivirá una jornada histórica, se celebran los 75 años de la hechura de Nuestra Señora de la Esperanza Coronada, y para ello su hermandad ha decidido que en el día de San Francisco, Huelva disfrute de su Esperanza una vez más.

Podremos pensar que ya son muchas extraordinarias, que vemos ahora demasiados pasos por la calle fuera de Semana Santa, pero en esta hermandad se ha demostrado el porque de los acontecimientos basándonos en la propia historia.

Muchas personas echaremos de menos al alma de esta Hermandad durante décadas, quien tiene un balcón desde la gloria cada amanecer en la Plaza Niña, y tanto es así que desde el recuerdo muchos hermanos de la Hermandad de San Francisco trabajan por reunir en un balcón la historia de su Hermandad.

Un balcón en la calle Alfonso XII, bajo el diseño de todo un referente en lo cofrade Enrique Bendala, refleja la historia de la Esperanza en Huelva, con flores, que fueron y son siempre las flores de la Esperanza, los claveles blancos, los gladiolos y las rosas blancas. Con colgaduras, con elementos ornamentales relacionados con la Hermandad como son Santa Ángela, San Francisco, la Coronación de la Virgen, la medalla de Huelva o el carácter Sacramental de la Corporación. Con la música de los momentos más importantes de la Esperanza en la calle en su historia, Coronación de la Macarena por aquella medalla de la ciudad y la Salve Marinera recordando aquel 3 de junio de hace ya 14 años; con las “petalás” que siempre hubo en Miguel Redondo y con la Salve a la Esperanza, con su salve como hace ya más de tres décadas.

Con la devoción en ramos de flores de decenas de familias, pero tantas flores irán a la Virgen como ayuda a las Hermanas de la Cruz, madrinas de la Coronación de la Virgen y fieles testigos de la historia de la Esperanza, esa ayuda esa obra social, es ayudar con lo que se tenga a quienes ayudan constantemente a los que menos tienen, esas manos que ayudan en su caminar diario a tantas personas con problemas, también son las manos que la Esperanza eligió hace mucho para que fueran sus camaristas.

La historia nos da oportunidades para disfrutar de aquello que más queremos, desde muchos grupos de hermanos de la Hermandad se está trabajando para que el día cuatro de octubre sea otro día para recordar en la historia de la Esperanza, y la Virgen se lo agradecerá, pero hoy el Palquillo quería hablar de la historia de algo que es mucho más que una devoción y una Hermandad para Huelva.

XXV años que dan vida

1532052_10152675517134573_7983671446636052557_nDesde hace un par de años, El Palquillo, el programa cofrade de Radio Compás, entorna su puerta que nunca la cierra el Viernes de Dolores. Pero cada año llegando estas fechas tenemos mono de hablar y si no lo tenemos aparecen temas que nos invitan a hacerlo. Unas elecciones al Consejo en el año 2012, una Magna para olvidar el año 2013 aunque nosotros no la olvidaremos nunca (de nuevo tenemos que decir que sí, que esto va por ti, tú sabes quién eres), algún aniversario que celebrar…

En esta ocasión, cuando enfilamos la última parte del año, ha sido lo bien hecho, el esfuerzo y el trabajo lo que nos ha hecho volver a darle vida a nuestro blog, un espacio que sigue recibiendo visitas desde todas las partes del mundo, últimamente muy concentradas en la ciudad de Bournemouth, en el muy inglés condado de Dorset, no sabemos bien porqué será.

Nuestro regreso al ruedo de Internet en el día de hoy –habrá que esperar algunos meses más para regresar a los micrófonos en nuestra casa– tiene un nombre claro, la Hermandad Sacramental del Perdón, y un apellido que no se puede olvidar, el Barrio de la Orden.

Veinticinco años no son nada, pero cuando en el mes de marzo tuvimos el placer de entrevistar a Carlos Castañeda, hermano mayor de la Hermandad que a día de hoy está en un mayor crecimiento de hermanos y nazarenos en nuestra Semana Santa, nos dimos cuenta de que los revulsivos, esa entrada del delantero en los últimos minutos para intentar ganar el partido, en este barrio, en su Hermandad… se están haciendo con la mayor cabeza y con la mayor preparación posible.

Para este aniversario, todo el trabajo se centrará en la procesión extraordinaria de Nuestra Señora de los Dolores el inminente día 14 de septiembre, será bajo el palio que cobija a Nuestra Señora de la Paz, de la Hermandad de la Vera Cruz de Moguer, será con los sones de Bollullos Par del Condado, pero lo principal: será con su barrio que ha hecho suya a su Hermandad y será una Hermandad que ha hecho suyo a su barrio.

El cambio de jornada de la Hermandad del Perdón, por la que tanto se lucho desde dentro del propio seno de la Corporación, le ha dado vida y madurez a una hermandad a la que se sentenció a una Madrugada que ha sido imposible en esta Huelva nuestra. Esta hermandad ha crecido y crece a pasos agigantados en la calle, creando el Lunes Santo, día festivo en un barrio donde la mayoría de sus habitantes son de pueblos de la provincia y no de la capital. Una hermandad que como todas las que nacieron en la década de los ochenta ha tenido parones en su avance por los motivos que fueren, aun a día de hoy hay Hermandades de esa hornada que necesitan más que un revulsivo para salir de ese parón.

Pero ante toda la historia, ante la verdad de Huelva –ciudad cofrade durante un tiempo bastante limitado al año–, ante todo eso y más se ha impuesto el Perdón, se ha impuesto la ilusión, el trabajo y el empeño. Con un calendario de actos extraordinarios a la altura de lo que se celebra, con un traslado al Convento de las Madres Oblatas realizando un besamanos extraordinario para la Virgen allí, con la visita al Santuario de la Cinta o al Hospital Blanca Paloma, acercando a la Virgen a quienes más lo necesitan, con un trabajo programado, presentado a los hermanos hace un año en lo que nada se ha dejado a la improvisación. Todo esto en la ciudad donde más se improvisa del mundo y así nos va.

Además, el Perdón, tras un intento fallido en este 2014 de petición de Via Crucis Oficial del Consejo de Hermandades, reitera su ofrecimiento para 2015, con un proyecto hecho, pensado y meditado a la medida de lo que necesita tanto el acto como la Hermandad. Aunque algunos ya hayan desechado todo esto porque tiene que ser en la Concepción por el V centenario, que está muy bien, pero si en el Perdón piensan ya en febrero de 2015, ¿por qué no piensa nadie más?

Lo que encontraremos el domingo 14 será un barrio engalanado como pocas veces se ha visto en esta ciudad, un barrio que se ha hecho más barrio que nunca, un barrio que ha hecho Hermandad y ciudad, que después no tenga que venir nadie preguntando quién inventó el onubensismo, eso ya lo inventamos los onubenses cuando queremos.

Lo que ha hecho el Perdón es reinventarse y despegar, y créannos, no vamos a parar de empujarla en las cuestas que vengan, es cierto que bajo la opinión de muchos faltan detalles que sabemos que se irán puliendo y sobra una imagen en el paso el Lunes Santo, pero ellos se están haciendo a ellos mismos y esa es la mejor noticia que hemos podido dar en cualquiera de los septiembres en los que hemos hablado.

El cierre del último programa de la temporada

Hoy voy a hacer un cierre corto, lo importante ya está dicho o al menos hemos dicho algunas cosas importantes, aunque no vayan a servir para nada, si hubiéramos querido ser útiles habríamos dedicado el tiempo a cuestiones más prácticas.

Hoy acaba ‘El Palquillo’ y nos dejamos cosas por decir y cosas por hacer, seguro que muchas, por eso estoy seguro de que esta temporada podría haber sido mejor, también si hubiéramos tenido más tiempo y algunos medios más, pero si esto no fuera una cuestión de aficionados habríamos perdido todo lo bueno que podíamos haber hecho.

Mañana volveremos a pensar en otras cosas con la tranquilidad que produce saber que no hay que pensar en un programa nuevo, cuidaremos otros aspectos de nuestras vidas y seguiremos trabajando por hacernos un hueco en el mundo. Casi nada de lo que hemos tratado aquí es trascendente, al menos para mí, y lo poco importante seguro que habrá pasado desapercibido entre la enorme cantidad de cosas que no lo eran.

Hasta aquí ha llegado esta temporada, no sabemos si habrá una próxima y hasta dentro de unos cuantos meses tampoco me preocupa mucho, tengo muchas cosas entre manos como para preocuparme. Seguro que hay mucha gente que no habrá compartido lo que hemos dicho –me parece estupendo–, si lo compartieran tendríamos cosas muy diferentes en nuestra ciudad, es ridículo que alguien coincida con nosotros y no cambie su actitud. Tampoco hemos inventado nada, no me refiero desde la primera temporada a esta tercera, sino en general, en esto, como en la vida, está todo inventado, sólo hay que saber leer en los sitios adecuados. Pero estoy seguro de que nadie lo habría dicho igual y sobre todo, nadie habría dicho mejor que nosotros lo que queríamos decir. Conocemos nuestras limitaciones, pero también sabemos lo que aportamos y eso no lo aporta nadie más que nosotros, por esa razón tenemos un hueco en este minúsculo mundo.

Ni más ni menos, esto ha sido ‘El Palquillo’, quien lo ha escuchado lo sabe. De ahora en adelante nos vemos en Internet y en la calle. Sin venia que pida permiso, sin cierre que abroche cada emisión y sin gente con la que coordinar horarios para hacer los programas. Tampoco habrá referencias a ese que ahora se va a dar por aludido, sí, a ti, “so chipichanga”, que cada año vas a peor y no paras de demostrarlo, en ‘El Palquillo’ lo sabemos hace mucho tiempo. Y Rafa Ortiz no tendrá que aguantar nuestras meteduras de pata y seguro que Radio Compás va a marchar más acompasada sin nosotros.

Lo que sí quedará es gente molesta con lo que hemos dicho –todavía hay gente molesta con lo que dijimos el año pasado, así que este que aun no ha terminado ni les cuento– y también gente que disfrutó de lo que hemos hecho, pero lo importante no es eso, no lo hicimos ni por unos ni por otros. Lo importante es que estamos aquí y el lugar al que hemos llegado viniendo de tan abajo.

Hasta otra.

Problemas técnicos en la última emisión

Por motivos ajenos a ‘El Palquillo’ el último programa no ha podido ser emitido íntegramente y tampoco va a estar disponible al completo para escucharlo desde internet.

El equipo del programa quiere pedir disculpas a los oyentes por estos problemas. Eramos los primeros interesados ya que cada programa nos lleva bastante tiempo de preparación y coordinación.

Además de una duración sensiblemente más corta que las emisiones anteriores, en el programa hacemos referencias a contenidos que no han sido emitidos, lo que provocará una lógica confusión entre los oyentes, esto nos entristece más si cabe.

Esperábamos tener un fin de temporada más tranquilo y más lucido pero no ha podido ser. La temporada termina y de ahora en adelante nos veremos por las calles y en Internet.

Un saludo cordia de Pablo, Alberto y Diego.

El último programa de la temporada (12 de abril)

En este programa nos visita don Pedro Rodriguez, alcalde de Huelva, y tenemos un análisis pormenorizado de la inminente Semana Santa con nuestros dos expertos de cabecera, Fernando Guillén y Víctor Valle. Además, Pablo Camacho abre el programa con su correspondiente venia, Diego Cabrera despide la temporada con su cierre y ambos hacen un pequeño análisis sobre lo que ha sido el programa y la temporada.

EL PALQUILLO Nº4 con Pablo Camacho by Radiocompas on Mixcloud

Por cuestiones técnicas ajenas a nuestro programa, está última emisión se ha visto recortada y no  se la podemos ofrecer integramente. Además de un programa sensiblemente más corto de lo habitual, hay referencias a material que no ha sido emitido por motivos técnicos  que no van a poder subsanarse.

El equipo de ‘El Palquillo’ quiere pedir disculpas por este hecho a todos los oyentes, nos hubiera gustado despedir esta temporada como debe hacerse y como estaba preparado.

El cierre de Diego Cabrera al programa del 3 de abril

Sobre homenajes y cambios de rasero

Fenecer, morir, pasar a mejor vida, desaparecer, diñarla, “irse con Manolete”, dejar de fumar, irse al cielo, cascarla y así podríamos estar hasta casi el infinito enumerando términos y expresiones que significan lo que todo el mundo sabe, pero el tiempo nos ha enseñado que también implican otras cuestiones.

Verán, me explico mejor: Desde hace unos días vivo con una sensación extraña, La Venia dedicada a Juan Manuel Gil ha sido la publicación más escuchada entre los podcast de nuestro programa y el tercer contenido más escuchado entre los podcast de Radio Compás. Además, por el número de visitas que esa entrada ha registrado en nuestro blog, el pasado viernes fue el día que más visitantes y visitas hemos registrado en nuestra corta historia aventajando por mucho al segundo día más exitoso. Cuesta decir y escuchar el adjetivo “exitoso” cuando lo relacionamos con una persona que ya ha muerto.

En ‘El Palquillo’ contamos con muy pocos recursos y las minúsculas previsiones que nunca hacemos se desbordaron más allá del número de visitas a nuestro blog, llegándonos felicitaciones por las redes sociales, “me gusta”, “favoritos”, “retwiteos”, etc. Incluso nuestro servicio de alojamiento web nos escribió felicitándonos por el incremento del tráfico. Como escuché una vez en una canción, “cualquiera es cualquiera y encima lo niega”.

Debido a esto a y otras circunstancias me ha dado por pensar: ¿‘El Palquillo’ será mejor programa cuando deje de existir? ¿Los cierres que hacía mi hermano –sí, Jesús Cabrera es mi hermano– son mejores ahora que ya no los hace? ¿Los montajes “cubistas”, según Eduardo Sugrañes, que llevaba a cabo Pablo Camacho en los cultos a la Purísima Concepción serán mejores cuando se tenga la certeza de que nunca más volverá a hacerlos? ¿Juan Manuel Gil es ahora mejor de lo que fue en vida? ¿Adolfo Suárez tiene ahora más amigos que votantes en las primeras elecciones democráticas? Y sobre todo: ¿Lo máximo que podemos hacer para encumbrar nuestra obra, cualquiera que sea, y recibir elogios es desaparecer? Visto así, con cierta perspectiva, la lógica nos lleva a un razonamiento infantil que ni si quiera me voy a preocupar en exponer aquí.

Pablo Camacho, director de este programa, le guarda un gran aprecio a Juan Manuel Gil y lo muestra tanto en público como en privado, me consta desde hace mucho y me lo dicen la relación que mantiene con la familia de Juan Manuel, como lo conocemos muchos, su preocupación en los momentos de enfermedad y sus visitas. Además, cualquiera que haya compartido un rato con Pablo habrá oído pronunciar su nombre con reverencia, pero no nos engañemos, las muestras de aprecio y reverencia en vida son fenómenos bastante aislados que vemos practicar muy poco.

Lo que no es un fenómeno aislado ni extraño es que cuestiones que levantan cierta polémica o morbo reciban el respaldo de las audiencias. Lo he vivido en primera persona en El Palquillo y en otras de mis aventuras como juntaletras: un accidente de tráfico, más aún con muertos, recibe más atención por parte del llamado “respetable“ que una vida salvada, de la misma forma que un texto que sin querer levanta cierta polémica recibe más visitas que otro sencillo, agradable y cercano sobre los miles de detalles que deja la Semana Santa y su preparación.

Es más, pongo la mano en el fuego sin miedo a quemarme y les digo: si yo hubiera hecho el legítimo y merecido ajuste de cuentas que dije que no iba a hacer durante el primer Cierre estoy seguro de que hubiera sido una de las entradas más visitadas en nuestro blog y hubiera provocado multitud de comentarios, incluso llamadas de teléfono.  Y les aseguro que no iba a ser porque me guarde frasco de talento e imaginación para tales menesteres y el resultado fuera alta literatura, además, la alta literatura no recibe mucho respaldo por parte del público masivo. Por cierto, esto va para ti que te vas a dar por aludido: en ‘El Palquillo’ no te olvidamos y menos yo, cada vez que te vemos no podemos evitar una sonrisa de “medio lao”, como la de Pedro Navajas.

Pero volviendo a lo que me ocupaba: Este fenómeno es culpa nuestra que siempre andamos buscando subir el número de visitas. Nada tiene que ver que la gente dedique más tiempo a personas que ya no están entre nosotros cuando merecieron su respeto y su atención mucho antes o que guste prestar atención a detalles polémicos y morbosos. Ni mucho menos, imposible que sea así. La gente es muy buena gente.

Antes de irme sólo quiero dejar un último apunte: Juan Manuel Gil, igual que muchos otros, merece el mismo respeto ahora que antes, el mismo que mereció durante su enfermedad y cuando estaba sano, de la misma forma que Eduardo Sugrañes es un “profesional” con mala redacción hoy ,que lo digo yo en ‘El Palquillo’, y hace muchos años, cuando ya lo dijeron en El Contraguía.